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Vicente Arreola Herrera
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Compenetrado profundamente de todo lo concerniente a la producción
minera, fue el ingeniero don Vicente Arreola uno de los primeros
profesionistas del ramo que ejerciera en Chihuahua para diseñar y hacer
ejecutar técnicas científicas y poder arrancar a las entrañas mismas de
la tierra sus riquezas. Sin embargo, tan brillante fue en las minas como
en el comercio regional, tras haber establecido la representación
estatal de la famosa empresa vitivinícola coahuilense Casa Madero en la
segunda mitad de la década de los años 20’s.
Siendo sus padres don Víctor Arreola y doña Estefana Herrera, de
prominentes nombres en la agricultura y la ganadería de la vecina
entidad norteña, nació don Vicente el 5 de Abril de 1875 en la población
de Jiménez, Coahuila, cercana a la fronteriza Piedras Negras.
Sus estudios primarios los curso en una escuela de dicha ciudad par
continuar los de secundaria en el Ateneo Fuente de Saltillo, Coahuila.
Su entidad de origen, dotada por la naturaleza de vastas reservas
carboníferas y de otros minerales valiosos, ofrecía y ofrece todo un
campo permanente para el aprovechamiento minero-metalúrgico de tal
suerte que, alentado por sus padres y otros familiares dedicados a ese
ramo productivo, fue enviad a la Escuela de Ingeniería de Minas de la
Universidad Nacional de México para hacer la carrera profesional, donde
en las postrimerías del siglo pasado obtendría su titulo.
Su profesión, consistente en la investidura de poder de mando y en el
diseño y aplicación de técnicas de horadación y sostenimiento de vetas
minerales, previo análisis de factibilidad geologicorografica y
edafológica, la ejerció en varios fondos mineros de Coahuila durante los
primeros años de la presente centuria. Pero fue Chihuahua el poderoso
imán, no en balde su tradición minera desde los tiempos de las primeras
incursiones del hombre hispano, que lo atrajera irrevocablemente a poner
en practica sus conocimientos académicos.
De ese modo, don Vicente llego a la entidad para desempeñarse como
gerente de las siguientes compañías mineras:
“El Magistral”, propiedad de la familia Ortiz Mena y Socios, de Hidalgo
del Parral;
“La Aurora”, en la localidad de Cuchillo Parado, propiedad de la familia
Madero, de Parra, Coahuila; y
“La Esmeraldo”, también en Hidalgo del Parral.
En estas minas fue el funcionario de mayor jerarquía operativa y
administrativa, puesto que todo el personal debía ser autorizado por el
para su ingreso y asimismo la política de producción era fijada con base
a su profesional criterio.
Durante el estallido de la Revolución la producción de la mayor parte de
las minas resintió una grave baja, debido a lo cual muchos de los
mineros –concesionarios y fuerza labora- que no participaron de modo
frontal y directo en la lucha armada debieron dedicarse a la actividad
comercial o industrial.
Como comerciante, el ingeniero Arreola estableció a principios de los
años veintes una negociación dedicada a la venta de ropa y telas, en al
que también distribuya los productos de la empresa vitivinícola Casa
Madero, de Parras, Coahuila. Por referencias directas de sus
descendientes se sabe que la tienda se localizaba en la avenida
Independencia 808, en la misma manzana que hoy ocupa Newberry.
Fue electo presidente de la Cámara de Comercio de Chihuahua en 1932, una
época particularmente difícil en lo político y por ende en lo social y
en lo económico. Chihuahua, como todo México y como muchas regiones de
Estados Unidos, no acababa de salir de los ominosos efectos de la Gran
Depresión de 1929 ni de las secuelas de la agitada Rebelión Renovadora.
De modo, pues, que al ingeniero Arreola le correspondió, mas que otra
cosa, una labor de reconstrucción antes que la de consolidación.
Por entonces la ciudad de Chihuahua contaba con una sola calle
pavimentada que era la Victoria, en su tramo de Palacio de Gobierno a
Catedral. El resto delas arterias viales de la todavía muy pequeña
capital del estado eran transitables con base a una capa de gravilla
compacta que se regaba todos los días para evitar las consiguientes
nubes de polvo levantadas por los escasos aunque omnipresentes
automóviles. Ya en su gestión, la directiva de la Cámara planteo a las
autoridades la urgente necesidad de hacer extensiva la carpeta asfáltica
a otras calles, mas por las dificultades ya mencionadas el proyecto
quedaría solo en eso durante un lustro mas.
De los integrantes de la directiva encabezada por el ingeniero Arreola
hay que mencionar, entre otros, a don Rafael y don José Calderón, a don
Manuel Rivero Mier, a don Leicester Estrada S. Y a don Ricardo Hernández
B., todos presidentes de la institución, antes o después de don Vicente.
Precisamente el ingeniero Arreola fue antecesor de don Ricardo Hernández
y sucesor de don Juan Salas Porras.
Contrajo matrimonio con doña Guadalupe Cepeda de Arreola, con quien
procreo siete hijos: Carmen, Vicente (falecido en 1979), Reginaldo (fallecio
en 1918), Esther, Raul, Víctor y Guadalupe (fallecida en 1931).
Falleció el 21 de junio de 1935, en El Paso, Texas, a la edad de 60
años.
Ha pasado a la historia de la Cámara y de Chihuahua como “Vicente H.
Arreola”, a lo que debemos aclarar que la “H” no correspondía a un
segundo nombre, sino a la transposición de su segundo apellido,
“Herrera”, para situarla intercalada entre el nombre y el primer
apellido.
Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion
1991
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