InicioInstituciónDirectorioRevistaContacto

 

Enrique Aguirre Acosta

De los presidentes de la Cámara Nacional de Comercio de Chihuahua, don enrique Aguirre Acosta debe ser mencionado como uno de sus mayores exponentes. En su única gestión en Canaco (1961), el gremio de los comerciantes recupero el prestigio que había estado un tanto apagado por circunstancias sociopolíticas varias. Con Don Enrique se consolida la intrínseca actividad social y la colaboración de los comerciantes con el Gobierno, todo en búsqueda de alternativas para el progreso comunitario, como fue la realización del caro anhelo de contar con otra ruta ferroviaria, esta a la Sierra y como salida inmediata al mar, como lo fue el Ferrocarril Chihuahua al Pacifico.
 
Nuestro biografiado tuvo una personalidad descollante, en la que la cortesía era tan natural como su sentido común. Fue un personaje que mostró siempre preocupación no solo por las cuestiones inherentes al comercio organizado, sino para todo aspecto de su comunidad. Con él, quizá como ningún otro representante de la iniciativa privada de nuestro pasado inmediato, se sintió el espíritu de cooperación entre chihuahuenses, empresariado y esfera oficial, poniendo en claro que el quehacer del comerciante no es actuar aislado, solitario, antes bien, en una labor hecha y dirigida a conciencia global, entendido esto como una ineludible simbiosis, como actitud de visión integral e integradora.
 
Fue Don Enrique uno de los directivos que demostrara con hechos que la labor del presidente de la Cámara no es solo servir como mediador, como moderador de las inquietudes que afloran entre sus representados, sino que es, al entregarse por entero al difícil “paquete” directivo, un promotor de iniciativas y un encauzador, legal y ético, de las legitimas propuestas de sus colegas. De ese modo, con él queda evidenciado que el actuar del presidente es totalmente honorario, honorario en el sentido de que es un enorme servicio que presta a sus socios sin devengar retribución económica alguna, y honorario porque el honor y la honestidad que todo comerciante tiene en él, en cada gestión y en la absoluta confianza, a la persona idónea para cumplir con el cargo.
 
Este preámbulo, a juicio nuestro obligado sea para destacar un desempeño que dejara agradabilísimo sabor de boca entre quienes ejercían el comercio a principios de los 60´s, una gestión en la que fue palpable la conciencia democrática interna, como muchos de quienes le sobrevivían pueden testimoniarlo.
 
Don Enrique nació el 28 de julio de 1898 en Jiménez, Chihuahua, hijo de Doña Carmen Acosta y de Don Conrado Aguirre. Tuvo de fijo puesta la vista en ser un empresario consumado, ya que de pequeño acepto gustoso que su padre le haya sugerido adentrarse en los bemoles de la educación relacionada con la actividad del comercio. Fue enviado a la ciudad de México a cursar la carrera de tenedor de libros (contador privado) en la escuela Bancaria y Comercial, en cuya generación se graduaron hombres de negocios tan connotados como él.
 
Su primer trabajo fue en “Casa Gill”, de Don Simón Gill, negociación de mercancía diversa donde puso en practica sus recién adquiridos conocimientos académicos desempeñándose como gerente. Aquí manifestó su notable sentido de la administración contable, pues Don Enrique siempre fue un brillante manejador de capitales, en una larga época en que aun no había calculadoras, ni aun las electrónicas –todavía no se inventaba la regla de calculo-, ni tampoco disketes ni casetes computarizados; había que llevar el control a mano, anotando todo en una sucesion interminable de tarjeteros y en voluminosos libros de hojas y más hojas, numeros y columnas de lapiz-tinta negra y roja. La tienda estaba en Séptima y Allende.
 
Cuando dejó “Casa Gill”, de inmediato se coloco en “La Villa de Grado”, en la calle Maclovio Herrera, frente al Santuario de Guadalupe, que vendía de todo, en H. del Parral..De allí regresó a una sociedad conformada por Don Simón Gill y por Don Ramiro G. Uranga “Gill, Uranga y Compañía, S.A.”. Luego, cuando Don Ramiro estableció su negocio en 1936, fue también gerente de “Ramiro G. Uranga, S.A.”, concesionaria de la Cervecería Cuauhtémoc, de Monterrey, en el estado de Chihuahua.
 
Posteriormente en 1948, abrió su empresa propia, “Enrique Aguirre, S.A.”, cuyo giro comercial era abarrotes y granos.
 
El último negocio que estableció fue “Maquinaria y Accesorios de Chihuahua, S.A.”, en 1957, y colocaba implementos agroindustriales.
 
Fue electo presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Chihuahua en 1961 sucediendo a Don salvador Díaz Félix y antecediendo a Don Roberto Ortiz Raynal y a Don Mario Lozano Rocha.
 
1961 fue un año memorable para la historia de Chihuahua y de los medios de transporte nacionales, ya que era inaugurado el Ferrocarril Chihuahua al Pacifico, monumental obra de ingeniería que desde Ojinaga hasta Topolobampo, Sinaloa, cubre 938 kilómetros y cuyos rieles se adentran a la dura roca de la montaña y se suspenden sobre pasmosos abismos de sobrecogedora belleza. La obra, un sueño desde el siglo pasado, se hacia realidad e integraba al progreso a comunidades lejanas. Por primera vez en su existencia, los habitantes de aquellas localidades podrían contar con servicios regulares médicos, asistenciales y comerciales (con la técnica y la tecnología que brindaba la época), así como por fin estarían enlazados con el resto de la entidad y del país. Se concretaba, pues, un vasto proyecto ya vislumbrado por regímenes anteriores.
 
Fue el presidente Adolfo López Mateos a quien le correspondiera inaugurar oficialmente el servicio el 24 de Noviembre de ese año. Tocó a Don Enrique Aguirre, a nombre del comercio de Chihuahua, entregar un reconocimiento a ese gran presidente de la republica en la visita que a Chihuahua efectuó ex profeso. Pero la Cámara también había hecho lo suyo, al haber siempre estado al tanto de los avances del tendido de vías y en las aportaciones en metálico entregadas al Gobierno, aunque la obra fue hecha con capital oficial y costo 134 millones de pesos, en su fase final de construcción en los años cincuentas y principios de la década siguiente.
 
El consejo directivo de la Cámara de comercio de Chihuahua en ese año estuvo integrado como a continuación se detalla: Don Arturo Valles Ch., vicepresidente; Don Carlos Medina Gil, secretario; Don Miguel Morgenstern P., tesorero; Don Jose Guadalupe Gonzalez Gonzalez, primer vocal; Don Carlos Talamas Camandari, segundo vocal; Don Ruben Mares Paredes, tercer vocal; Don Juan Gonzaud, cuarto vocal; Don Juan F. Creel, quinto vocal, y Don Donaciano Perez C., sexto vocal. Como director del boletín estaba Don José Alberto Gutiérrez T.
 
El boletín a que diera vida Don Enrique Aguirre el 15 de octubre de 1961 se denomino “Chihuahua Comercial” y consistió en una publicación mensual de ocho paginas con pequeños anuncios de las casas comerciales de entonces y se distribuía entre los agremiados. En ese primer boletín Don Enrique estableció una pagina editorial, escrita por él mismo, y otras planas fueron dedicadas para colaboradores fijos y diversos que vertían sobre determinados temas, no necesariamente relativos al comercio. De esa primera publicación, por su valor histórico para Canaco, presentamos este extracto:
 
En la pagina1, Don Enrique hacía la presentación de la publicación y la abría como estas palabras: “(...) Indudablemente que vivimos en el momento mas critico de la humanidad, el momento crucial, el momento en que no debemos cruzarnos de brazos ante el espectaculo de esperar a ver qué pasa. Es el momento de acción, de trabajo y unión de los que pugnamos por un mundo mejor.(...) Porque la historia la hacen los hombres, cada uno de los funcionarios que forman la galería de nuestra Cámara es un párrafo de la historia del comercio de Chihuahua y de la sociedad, una pagina de lucha por el bien común. (...)Deseamos llevar a nuestros asociados, cada mes, los informes de las actividades de esta Cámara de Comercio de Chihuahua que ya lleva a cuestas 75 años de vida, atravesando por todas las adversidades de esta vida llena de episodios inquietantes (...)”.
 
La pagina 2 fue dedicada a las funciones de la Cámara.
 
En la pagina 3, Don Roberto Ortiz Raynal presentaba un trabajo titulado “Nuestra economía”, una síntesis informativa acerca de la producción económica del estado.
 
Don José G. González presentaba una semblanza llamada “Nuestra Cámara y su historia”, en la pagina 5, en la que trataba de la fundación de Canaco en Chihuahua, haciendo una somera relación de los presidentes que han tenido la institución. El último párrafo de su articulo terminaba así: “(...)Ya en su oportunidad otras personas podran prestar mas detalles interesantes, que revelaran la dedicación y el esfuerzo de los hombres que han pasado por la direccion de la Cámara. Las páginas de este naciente boletín habrá de albergar la colaboración de otros miembros de la Cámara (...)”.
 
En pagina 7, en media plana fue publicada esta declaración de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), una dura condena al sistema de gobierno comunista que en 1961 se extendía por todo el mundo: “(...) La XLIV Asamblea. General Ordinaria de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio condena al consumismo, a sus agentes y a sus cómplices como teoría y como practica: -Porque es antidemocratico, antipatriotico e inhumano; -Porque es enemigo de todas las libertades y de todos los valores morales; -Porque atenta contra la dignidad del hombre, contra la existencia de la familia y la sociedad; Porque encarna la más peligrosa rebelion de la barbarie frente a nuestra civilizacion cristiana occidental; -Porque pretende esclavizar a México y a los mexicanos. México, DF, a 13 de Septiembre de 1961. Concanaco”. Como se aprecia, la dirigencia nacional del comercio no tuvo empacho en expresar tan frontalmente sus conceptos acerca de esa doctrina sociopolítica.
 
Y en la pagina 8, se ofrecía la “Galería de honor” como homenaje a los distinguidos chihuahuenses que han presidido la directiva de la Cámara y desde Don Enrique Creel hasta Don Enrique Aguirre se detallaba, con nombres y fechas, cada periodo.
 
Pues bien, ese boletín fue el inicio de toda una tradición que ha perdurado a la fecha, y en la cual nuestra revista actual, “Integración”, tiene sus antecedentes inmediatos y directos, como preocupación para fomentar el contacto y la comunicación entre los agremiados. Un éxito, como tantos otros de Don Enrique, fue la fundación de tal medio de comunicación, pues una Cámara sin órgano de información interna deja mucho que desear.
 
Don Enrique Aguirre Acosta falleció el 9 de marzo de 1972 en esta capital de Chihuahua, y sus restos reposan en el cementerio de Dolores.
 
Fue su esposa Doña Guadalupe Pineda, con quien procreo 10 hijos: Tresita, enrique, María del Carmen, Magdalena, Martha, Francisco, Dolores, Enrique, Teresa y Guadalupe. 



Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991
 



 
 


  Inicio    Servicios    Eventos    SIEM    Contacto   

Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chihuahua
C. Issis 11200 Col. Labor de Terrazas  C.P. 31020. Tel (614) 439 12 50  y  (614) 416 0000
Chihuahua, Chihuahua, México.