Nicolás Salomón Ayub

Evocar a Don Nicolás Salomón es relacionarse de inmediato con talabarterías y zapaterías del primer tercio de siglo, cuando el cliente era fiel en verdad a su proveedor de cabecera.

 

A Don Nicolás esta asimismo íntimamente ligada la calle libertad, por ser allí donde él tuviera sus inicios como destacado empresario.

 

De ascendencia libanesa –sus padres fueron Doña Camila Ayub y Don Elías Salomón-, nació en México, D.F., el 1 de Enero de 1911, pero a muy corta edad su familia dejo la capital del país para venir a radicar al estado de Chihuahua.

 

Fue Ciudad Camargo la localidad chihuahuense donde se establecieran los Salomón allá por 1917. Allí cursó la educación elemental en la escuela local.

 

Unos años mas tarde volverían a mudarse, esta ocasión a la capital del estado, donde el Instituto Científico y Literario seria el recinto que le diera los estudios secundarios y de bachiller para graduarse en 1930.

 

Pero ya  había nacido en Nicolás la atracción por la actividad comercial, que desempeñara como administrador en una talabartería que estuvo localizada en Libertad y calle Quinta, en el año de 1932.

 

Por entonces, el giro de la talabartería era muy socorrido, puesto que no había marcas industriales de, por ejemplo, cinturones en esos negocios eran donde se fabricaban a nivel regional  para su venta a nivel aparador bajo pedido especial, al gusto y medidas del cliente. También elaboraban petos de cuero para el duro trabajo minero y mochilas y morrales para la escuela y el hogar además de que surtían piel en pliego para encuadernaciones y oficinas gubernamentales.

 

Tres años después, en 1935, fundaría junto con su hermano Juan una pequeña zapatería en la calle Libertad 305, cuyo nombre gozo de preferencia y prestigio al poco tiempo de haberse establecido: La Tolteca.

 

Esa empresa vino a dar al consumidor chihuahuense la alternativa de estilos, gustos y precios que durante algún tiempo había esperado. En 1935 solo existían como zapaterías establecidas, Cobos, La Valencia y Las Tres BBB, aunque era posible también  conseguir calzado durante esporádicas caravanas de zapateros del centro de la republica.

 

En lo que toca a estilos en calzado masculino, en realidad no ha cambiado mucho a los actuales en tendencia sobria, de formas redondeadas, aunque se usaban mucho las combinaciones de adornos en blanco y en negro con tapa puntera; en zapatos de mujer, de hecho han sido los mismos, muy puntiagudos y de tacón de aguja muy alto, tanto, que era común en las damas de la época la proliferación de pies con dedos convergentes y con prominencias de huesos conocidas como “juanetes”. Ni esperanza todavía de que hubiera zapatos ex profeso para deporte, como los tenis de hoy en día, de ligeros materiales como lona, caucho sintético y otros absorbentes de impactos. Antes había que conformarse con zapatos de cuero, de suela muy baja, corrida, sin tacón.

 

Para darnos una idea de los precios del calzado en esos años, un buen par costaba entre 6 y 7 pesos en 1935; pero la inflación ya hacia de las suyas y para 1954 el mismo producto se conseguía hasta en 35 pesos. Ya entonces  La Tolteca ponía en marcha concurridas ofertas sobre mesas colocadas en la acera del negocio, para ofrecer pares por 15, 20 y 25 pesos. Y vaya si la gente acudía: Bloqueaba literalmente el paso y aquello se convertía en tumultos que en ciertos días interrumpían incluso uno de los tres carriles circulares de la calle Libertad.

 

Pero también por entonces el servicio de zapatero remendón tenia mucha demanda y cuando la suela o el tacón ya acusaban evidente desgaste, el par era enviado a muchos de esos talleres de barrio para la consiguiente reparación. Hoy en Día, las cosas han cambiado para los zapateros remendones o, mejor dicho, para los pocos que queden, pues casi nadie pese al costo de la vida, envía a reparar su calzado ya que, digamos representa el servicio hasta un 50% de la adquisición de un par nuevo.

 

Pues bien Don Nicolás calzó a muchos de los chihuahuenses de antaño.

 

¿Cuántos de nuestros familiares no habrán pisado la crujiente duela de La Tolteca y recibido en regalo por su preferencia las curveadas piezas metálicas llamadas calzadores, las mismas que ahora han cado en desuso?

 

El despegue sostenido de la Tolteca y la participación activa de Don Nicolás en la Cámara Nacional de Comercio de Chihuahua se tradujeron en que fuera electo presidente del organismo empresarial en 1956, habiendo sucedido a Don Roberto Ortiz Raynal y antecedido a las dos gestiones de Don Guadalupe González González.

 

En su Presidencia se planteo con formalidad la necesidad de que la Cámara contratara con local propio y acorde a la expansión del gremio.

 

El inmueble de Ojinaga y 3ª ya había quedado chico para el dinamismo de los comerciantes. De allí en adelante los socios empezaron a considerar, cada vez con mayor insistencia, adquirir un terreno, también céntrico, para levantar un nuevo edificio. Esa inquietud cuajaría hasta la gestión de Don José G. González en 1958, cuando se tuvo por fin el local en Morelos y Segunda, que seria la sede durante mas de 20 años.

 

Socio de la Cámara desde finales de los 30´s, fue un activo colaborador de las tareas inherentes al gremio. Como entrañables amigos de su juventud y su madurez hay que citar a Don Jesús y a Don Manuel Vargas Curiel, Don julio Órnelas Reza, Don Elías Ayub, Don Gabriel Nahás, Don Juan Salas Porras, Don José G. González, Don salvador Díaz Félix, Don Federico Beyer Valverde, Don Jorge Saad, Don Salem Dáher, Don Abelardo y Don Héctor Casas, Don Heriberto García Rivas y Don Antonio Ramírez Castillo, entre muchos otros.

 

De estatura elevada y de porte atlético, Don Nicolás  fue socio, durante toda su vida, de la YMCA, o “La Guay”, en la que practico la natación como principal afición deportiva y donde conociera a Don Leonardo “Nayo” Revilla, muy admirado por Don Nicolás.

 

Un tanto apartado de la política, no lo fue cuando se le presento la oportunidad de tomar parte activa en la campaña de Don Teofilo Borunda para gobernador del estado en 1956, con quien llevo, huelga decirlo, una duradera relación.

 

Su movilidad en esa lid lo llevo a ser compañero de formula de Don Carlos Stege Salazar a la Alcaldía de Chihuahua, con quien se desempeño como alcalde suplente en 1954-1956 con el doctor y general Jesús Lozoya Solís.

 

Se unió en matrimonio  a Doña Bertha Elena Beyer Valverde en 1943, familia de la que vinieron 5 hijos: Alberto Nicolas, Jorge Ernesto, Bertha Elena Fernando Luis y María Esther.

 

Chihuahuense de añejo arraigo –no de balde, como decíamos, su residencia en Chihuahua data de 1917-, jamás perdió de vista sus orígenes en los años 40´s emprendió un viaje al Medio Oriente, que le hizo valorar sobremanera la deuda moral para con Chihuahua y México y mostrarse de fijo dispuesto a colaborar con las tareas oficiales en bien de la comunidad.

 

Don Nicolás Salomón Ayub falleció en esta capital el 26 de diciembre de 1985.

Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991