Julio Ornelas Reza

Cuando el 16 de mayo de 1967 falleciera en esta ciudad de Chihuahua don Julio Ornelas Reza, los medios políticos y empresarial sufrieron la perdida de uno de sus más significativos exponentes.  Al día siguiente, el historiador don Alfonso Escárcega, a la postre cronista de la ciudad, escribió lo siguiente en El Heraldo de Chihuahua:  “Ha muerto un hombre.  Ha muerto un héroe civil”.

 

Estas frases tan breves explican, sin embargo, la textura de una personalidad que tuvo características por demás especiales, de alguien que penetro en la conciencia publica chihuahuense y mexicana sin promoción, sin publicidad,  pues llego a ser considerado un autentico modelo de ciudadano, de tal suerte que sus cualidades eran de un carácter cívico principalmente y en esto consiste la originalidad de su prestigio, resultado de un consenso tácito y universal de la comunidad de su tiempo y en la que el se desenvolvía.

 

El héroe civil así cartabonado no solo por artículos periodísticos, no es necesariamente el que obtiene rotundos triunfos económicos,  políticos o intelectuales.  Ni tampoco el que simplemente es un hombre bueno, practicante de la ética social, ni el que se da  a la búsqueda permanente de la cuestión axiológica.  El héroe civil es aquel que con sus actos forja un acuerdo unánime que lo considera, sin necesidad de una declaración expresa, distinto a los demás, como modelo y como hacedor de cosas grandes, no por la huella en metálico, gubernamental o la emanada del intelecto, sino por el impacto que deja en la vida social.  Tal fue el caso de Julio Ornelas.

 

Nació en Meocuil, Chihuahua, el 20 de diciembre de 1883, hijo de don Juan Ornelas y de doña Petra Reza.  Su padre se desempeño como administrador de Correos de dicha población.

 

Trabajo don Julio como meritorio en la  “Casa Colombo”.  Que era el principal establecimiento comercial en Meocuil en aquellos difíciles días de principios de una agitada centuria que daría lugar a trascendentes cambios en la sociedad del mundo entero.

 

Fue en 1903 cuando sé talado a la pujante ciudad de H. Del Parral, donde sus conocimientos prácticos en materia de nominas y teneduría de libros permitieron trabajar durante algún tiempo como “rayador” o pagador de la progresista sociedad minera “La Palmilla”, explotada entonces pro él más famoso minero de la época, don Pedro Alvarado.  Fue notable ya desde aquellos tiempos por su trato directo y amable con los trabajadores a su cargo, lo que le seria de gran valía, lustros después, para desarrollarse como uno de los mas reconocidos administradores en cargos privados y de la cosa publica.

 

En 1906 contrajo matrimonio con doña Maria Küchle, con quien procreo ocho hijos.

 

En 1907 emigro con su familia San José del Sitio,  sección Municipal de Satevo, donde se dedico a la ganadería en un pequeño rancho que aun conservan sus descendientes.

 

Fue al año siguiente cuando se radico en la ciudad de Chihuahua para dedicarse al comercio de abarrotes, empresa entonces muy riegos, como todas las inversiones,  por las condiciones que a nivel nacional empezaban a gestarse en el gobierno del general Porfirio Díaz.

 

Su constante actividad de surtidor de abarrotes le significo la nominación de presidente de la Cámara de Comercio de Chihuahua en plena época revolucionaria, 1916.

 

La franca actitud de concentración que siempre mostró don Julio hacia todas las áreas de influencia de la sociedad se reflejo en 1917 cuando fue electo presidente municipal de Chihuahua, puesto por el que no cualquiera hubiera contendido dado lo extremadamente duro que eran las circunstancias en todos los ordenes de la vida de esos tiempos.  Sin embargo el honesto manejo de los dineros del pueblo que hizo durante su gestión como alcalde le valió otro cargo publico, el de senador de la republica en 1919, habiendo sido promotor de diversas iniciativas de ley y sancionado algunas leyes emanadas dela recién promulgada Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

Tras haber cumplido dichos cargos de elección popular regreso en 1921 a la Cámara de Comercio con el cargo de gerente, haciendo mancuerna con don Manuel Rivero Mier en la Presidencia de este organismo.  Esa función, de cuentas claras y precisas, se tradujo en que don Julio fuera el gerente con algunos intervalos, hasta ni más ni menos en 1959, que se retiro.

 

Allí vio pasar a prominentes hombres de negocios como presidentes de la Cámara desde, por mencionar a unos cuantos David Russek, Ricardo Wisbrun, Juan Salas, Esteban Almeida,  Ramiro G. Uranga, Leonardo “Nayo” Revilla, Federico Fraga, entre otros...

 

En la friolera de 38 años se gano la estimación socios, funcionarios públicos y empleados de la Cámara,  como Rosaura Carrillo Muñoz, quien rememora a don Julio como “mi maestro, el que me enseño el oficio.  Su don de gentes era admirable a todas luces y cuando había errores en cuestiones de taquimecanografia, el no era el tipo que gritaba o se ponía furiosos sino que sencillamente expresaba:  “nos equivocamos aquí.  Hagamos la corrección.”  Porque solo imaginarse casi cuatro décadas vividas para la Cámara de Comercio dicen mucho de don Julio.

 

Fue periodista – gustaba de escribir y con todo juicio y propiedad en diversas publicaciones chihuahuenses-, agente de seguros, ganadero y por muchos años corresponsales de la Confederación de Cámaras de Comercio en el estado, organismo este al que enviaba pormenorizados informes de las no pocas actividades de la Cámara de Chihuahua.

 

La actuación de Julio Órnelas como directivo de la Cámara de Comercio tuvo características muy especiales.  Por las circunstancias propias de la época la Cámara era una de las pocas corporaciones, por no decir la única con organización estructural y operativa puesto que en Chihuahua todavía no surgían las organizaciones que ahora existen; apenas empezaban las centrales obreras, los partidos políticos solo funcionaban de manera eventual en temporadas de elecciones, no había organizaciones profesionales colegiadas ni por ramas de producción; tampoco había profusion de clubes sociales ni entidades tecnicas o culturales de importancia generalizada.  Esto hacia de la Cámara de Comercio no únicamente una organización de comerciantes, sino toda una entidad representativa, con un alto valor social, con una actuación y una actitud polifacéticas pues no solo atendía los muchos y muy variados asuntos inherentes al gremio, sino que también abordaba de modo frontal los problemas colectivos; mantenía las relaciones de los particulares con el poder publico; proponia- y lograba- soluciones a la mas intrincada problemática comunitaria,  formulaba estudios, proyectaba obras publicas y opinaba, con toda la autoridad que da el conociemiento de causa, sobre multiples materias.

 

Los muchos años vividos en la Cámara relacionaron a Julio Órnelas con los más granados sectores de la sociedad de antaño,  con los funcionarios públicos, con los políticos y con el ciudadano común y corriente y le permitieron realizar actividades de lo mas variado en el quehacer de Chihuahua capital.  Se le comisionaba para que hiciera el planteo formal de problemas para que sugirieran soluciones,  encomendara estudios,  organizara eventos.  Y fue así como llego a participar enferma relevante en los más audaces proyectos dela época, de su época, lo mismo en un proyecto hidráulico para traer a los llanos secos de Chihuahua las aguas que bajan de la alta Sierra y se van hacia el Pacifico, que en ese colosal proyecto nacional ya hecho feliz realidad de la construcción  del Ferrocarril Chihuahua al Pacifico, del cual se convirtió durante mucho tiempo en su principal promotor.  Como reconocimiento publico a esta participación, una estación de dicho caballo de acero lleva el nombre de “Julio Órnelas.”

 

Estos apuntes biográficos con las reflexiones expuestas sobre la personalidad de Órnelas Reza se reafirman con una opinión muy importante de una entidad nacional, contenida en un telegrama que recibió la Cámara de Comercio local con motivo del fallecimiento del Señor Órnelas y que decía textualmente:

 

Telegrama.

 

México, D.F., mayo 22 de 1967.

 

Cámara Nacional de Comercio de Chihuahua.

 

Morelos No. 202

 

Chihuahua, Chih.

 

Enterados hoy con profunda pena sensible fallecimiento estimado ex – presidente esa Confederada, señor don Julio Órnelas, cuya capacidad y hombría de bien cuanto sentidas condolencias, uniéndonos pesar los embarga.

 

Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio.

Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991