Juan Ramon Lozano Nevraumont

   Mucho se ha dicho que comerciante que no es tenaz ni innovador, no es comerciante y cae por su propio peso.

 

El empresario que se adentra en el maremagnum del negocio propio sin la suficiente dosis de autoestima termina por quebrar, porque ser comerciante implica perder el respeto primero y el miedo despues, a todo lo que huela a riesgo pero con una actitud de valentia, no de temeridad, porque ambos conceptos son, el uno cualidad y el otro, defecto.

Tales han sido conceptos no solo entendidos por don Juan Ramon, sino practicados a lo largo de su exitosa carrera dentro del empresariado chihuahuense.

 

En sus inicios como comerciante en el ramo de refacciones automotrices, muchas fueron las voces que se alzaron en contra como los mas negros augurios, pero el paso del timpo se ha encargado de desmentirlos y ajeno a las murmuraciones, el desaliento nunca fue su compañero.  Su negociacion, con cuatro decadas de vida sigue boyante, pese a la creciente competencia y a la apertura fronteriza a las importaciones.

 

Su negocio sigue enpie como la persona de don Juan, quien a sus 69 años de edad es un deportista consumado que no bebe ni fuma y hace mucho ejercicio con la cabeza, pues dice siempre ‘no’ al plato extra de comida.  Como su empresa quiza, no haya otra que enfrente tan feroz competencia, puesto que es del giro de las autopartes.

 

Aunque  no fue precisamente pionero en la distribucion de refacciones, su organización comercial ha servido de escuela para los que han sabido hallar en esa rama su modus vivendi, pues no son pocos los que comenzaron siendo empleados de don Juan y ahora son destacados exponentes del ramo.

 

Don Juan Lozano no es mecanico, pero sus conocimientos de motores, carrocerias y sistemas electromecanicos obligan la comparacion con los mas versados tecnicos.  No es vendedor profesional, pero su poder de palabra persuasiva es notable. No es administrador graduado universitario, mas es un ducho economista con demostracion per se.  No es de temperamento blando, pero su carácter si le permite tener amigos valiosos.

 

Nacio el 16 de febrero de 1921 en esta capital de Chihuahua.  Fueron sus padres don Leopoldo Lozano Santos – alcalde suplente en 1918 y propietario en 1919 –  y doña Victoria Nevraumont Pineda.

 

Hizo su educacion primaria en la escuela Jose Maria Mari 138 e ingreso a la carrera de comercio en la Academia Mexico, con el profesor Fancisco Tovar Perez.

 

Siendo un jovencito, entro a trabajar a un almacen de licores propiedad de don Federico Soule en 1937, donde permacecio durante dos años.  A su salida, de inmediato se coloco en Comisionistas de Chihuahua, empresa dedicada a la venta de refacciones automotrices en uno de sus ramales y a la venta de linea blanca (estufas de gas, calefactores, todo importado de Estados Unidos), por el otro lado y ademas era la concesionaria de la compañía Mobil Oil.  Los gerentes  eran don Jose Antonio Ferreiro en la linea automotriz y don Guillermo Santillana en la blanca, quienes confiaron la responsabilidad de la caja general al joven Juan.

 

En 1941 paso a trabajar con su hermano Leopoldo, a Refacciones Generales, recien separado este ultimo de Distribuidores Generales, S. A. Concesionaria hasta la fecha de la marca de automobiles Chevrolet.  En dicha negociacion, don Juan se desempeño como contador general durante dos años.

 

Asi, en 1943 inicio como accionista, con una cuarta parte de los titulos, en sociedad con sus hermanos Leopoldo y Fernando y con don Abel Beltran del Rio, en una negociacion denominada Autopartes del Norte en la calle Victoria 319 contigua al Casino de Chihuahua.  Por vez primera sabia lo que era ser dueño de un negocio.  Capacitaron personal y pusieron manos a la obra.  Era tiempo dificil porque Estados Unidos ya tenia dos años que habia entrado a la Segunda Guerra Mundial y toda su economia y medios de produccion de bienes de consumo estaban enfocados a la fabricacion de maquinaria belica y por consiguente los pedidos no se surtian y la demanda de autopartes en Chihuahy¡ua – por depender enteramente del abastecimiento americano- era muy superior a la oferta. En este punto, recuerda que por esos dias efectuo por carretera un viaje de negocios a Chicago y en cuya travesia no le fue posible conseguirl llantas nuevas, sino solo usadas “que a las 20 millas de recorrido tronaban y no era posible regresarnos esas 20 millas para reclamar.  Asi de critico era el asunto en el mismo Estados Unidos.  ¡Imaginense en Chihuahua!

 

Por cada 20 automovilistas o mecanicos solicitantes de un regulador de voltaje, por ejemplo, habia solo una unidad.  Logico es pensar que muchas personas que tenian existencias grandes desde antes del ’41 hicieron su agosto con las indispensables refacciones agricolas y automotrices, que eran oro molido, pero luego, despues de la  guerra, los papeles se invirtieron y vinieron los tiempos de la abundancia y hubo dos, diez articulos para cada cliente.

 

En 1946 otro de los hermanos Lozano, abrio su negocio llamado Centro Automotriz, S.A. en Libertad y Tercera numero 301, empresa en la que estaban ademas otros miembros de la familia.

 

Originalmente la negociacion era concesionaria de los automoviles Nash y los camiones Reo que por ser marcas poco conocidas no podian competir con los monstruos de siempre (Ford, Chevrolet y Dodge), aunque si eran buenas, sobre todo el Reo, y bonitas, como el Nash.

 

En 1950 Juan y Fernando compraron todas las acciones a su hermano por lo que se constituyeron en propietarios absolutos del Centro Automotriz, S.A. , que era un negocio muy grande, con refaccionaria, oficinas y en la esquina talleres, con servicios completos en toda la linea, desde reparaciones, venta de acumuladores, inspeccion y arreglo del sitema electrico y tenia separado otro taller mecanico en las calles Irigoyen y Tercera.

 

Como deciamos lineas atrás, aunque Centro Automotriz, S. A., no fue pionero en el ramo de refacciones –antes estuvieron don Jose Montes, quien habia sido empleado de don Abel Beltran del Rio y Jose Maria Güereque- , ya era muy significativo su volumen de ventas y de ese ramo debe haber en Chihuahua mas de 15 negocios de refacciones fundados por ex-trabajadores de los Lozano.

 

Con competencia y todo, don Juan Lozano opina: “El negocio de refacciones es noble.  No es para gente inversionista, pues ha habido grandes empresarios que aun con enormes recursos no han podido sotener una refaccionaria.  Una refaccionaria responde si se pone uno detrás del mostrador a trabajar  y a olvidarse de la vida comoda... es negocio de esclavitud, aunque ahora con los avances en materia de computacion es mas facil, no asi antes que todo lo teniamos que hacer a base de tarjetas, todo a mano y dos o tres personas en sus ocho horas diarias apenas si daban abasto para descargar anotaciones de ventas, proveedores, exitencias... pero el negocio es noble si hay la decision de echarle ganas.  Hay que meterse  muy duro.  Recuerdo que cuando compramos Centro Automotriz a mi hermano Salvador, hubo alguien que nos dijo: “ustedes trabajan solo medio dia”  “¿por qué me dices eso?”, pregunte.  “Porque tu y Fernando trabajan 12 horas diarias”.

 

El actual local de la matriz de Centro Automotriz en la Libertad  1106 fue ocupado en 1959.  Era propiedad de la familia Gonzalez Ugarte alla por los años 40´s antes habia sido el local de Librería La Prensa y habia un lote de automoviles.

 

Fue rentado despues para taller mecanico y la concesionaria de los carros Packard y camiones Mack, error como el que cometieron los Lozano cuando los autos Nash y los camiones Reo, pues antes habian tenido la concesion los Wisbrun, los Camberos y los hernamos Hernandez.  En ese local, Alfonso Bilbao era el gerente de le empresaq Importadora Automotriz y acabo vendiendo maquinas de escribir y bombas centrifugas, porque las marcas Packard y Mack no salian.  Luego esa propiedad fue de los señores Legarreta y de la familia Creel.  Ya cuando los señores Lozano tuvieron todo el local de 1959. el gobernador Teofilo Borunda no pudo asistir al acto, pero mando al secretario general de Gobierno que era Jose Luis Siqueiros, aunque a los tres dias don Teofilo acudio para ver de cerca la nueva y flamante empresa.

 

En ese inmueble, la gente auguraba un fracaso rotundo, porque don Juan y don Fernando Lozano habian diseñado la refaccionaria con una asombrosa innovacion.  Aquello parecia un banco, con cubiculos para personal de administracion, para cardex, para cobranzas, mostrador y hasta cafeteria aparte.  Hasta antes del Centro Automotriz en su nueva epoca, la tipica refaccionaria era un lugar proscrito para las mujeres, pues solo habia mecanicos que narraban chistes subidos de color, y proliferaban carteles de muchachas con poca vestimenta.  Muy pronto los clientes vieron que la tienda de autopartes iba en franco ascenso con la politica no solo de hacer que el comprodaor se fuera satisfecho, sino que volviera y de alli hasta la fecha la empresa permanece boyante,  en tanto otras son flor de un dia, no obstante que hay por lo menos 150 casas refaccionarias en la ciudad.  El nuevo estilo implantado por Centro Automotriz se repito en Refacionaria Ramon, de don Ramon Reyes Garcia en 1961, de Socorro Rodriguez en la Universal y luego el propio hermano de don Juan, Leopoldo, con Refacciones Generales, S.A.

 

Don Juan Lozano es socio de la Camara Nacional de Comercio de Chihuahua desde 1943, pero su participacion decidida y destacada la tuvo a partir de 1968, impulsado por don Juan C. Fornelly y por don Ruben Legarreta Ronquillo.  En 1972 fue electro presidente de la misma.

 

La problemática mas fuerte que le toco enfrentar a don Juan durnate su gestion como presidente fue el contrabando, una situacion  -hasta la fecha- muy dificil de resolver por sus extendidas raices.

 

Recuerda al entrevistado que en cierta ocasión era tal el descaro de los fayuqueros que se plantaron frente a la joyeria La Princesa y el propietario, señor Lara, debio plantearle la situacion a don Juan.  El presidente de Canaco expuso a su vez las circunstancia al comandante de la Segunda Zona Aduanal,  Fidel Caballero, el cual de inmediato actuo y levanto a los practicantes de la economia subterranea.

 

-Señor Lozano, aquí tiene usted a estos sujetos.  ¿Quiere que los mande consignar?

-le dijo el funcionario aduanal en plenas oficinas del Centro Automotriz.

 

-Eh... no, señor comandante... Dejaeme consultar al Consejo de la Camara a ver que decision tomamos.  No soy dueño de Canaco  -replico don Juan mientras el oficial federal se mostraba confundido.

 

Otro de los meritos de don Juan Lozano fue haber ampliado notablemente el listado de afiliacion, para lo cual dedico dos horas diarias por la tarde, junto con sus consejeros, a visitar socios poco participativos.  Sucedió en la Presidencia de la Camara a Don Gregorio Rios Velzsco y fuer precisamente con el con quien le toco dirigir aquella famosa venta de Primavera de 1971, fenomenal evento en que todos los comerciantes participaron con ofertas, descuentos y rifas y que llego a reunir multitudes, a manera de moderna verbena en la Plaza de Armas, durante varios dias.

 

Fue su esposa doña Olga Ayub, quien fuera durante 43 años la compañera de su vida  -fallecio en julio de 1988- y la madre de sus dos hijas, Olga Victoria, casada con Jorge Herrera Gonzalez y Jeanette, esposa de Santiago Clariond.

Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991