Jesús Muñoz Morales

“Se declaran expropiados por causa de utilidad publica y a favor de la Nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento y todos los demás bienes muebles e inmuebles”.  Palabras históricas del mas alto nacionalismo eran estas, pronunciadas a través de la radio aquel 18 de marzo de 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas del Rió ante todo el pueblo mexicano, en el decreto de dos considerandos y cuatro artículos.  Se cerraba de ese modo un capitulo de historia, el de la explotación de la riqueza natural mexicana por parte de extranjeros; pero sé abria otro, el del surgimiento de nuestra nacion como potencia energética mundial.  A partir de ese día toda la política inherente a la extracción, procesamiento y comercialización del petróleo se restituiaa al Estado Mexicano, el que advertía ya la magnitud de la importancia estratégica que tenia –y tiene- el oro negro.

 

Para esas fechas don Jesús Muñoz Morales era ya un experimentado funcionario de la compañía anglo-holandesa El Águila, la Royal Dutch Shell Company y quien, en base a su probada capacidad e incuestionable honestidad, fue no solo ratificado en su cargo de agente de ventas para el estado de Chihuahua, sino que lustros mas tarde fue nombrado para el estado superintendente general nacional de Petróleos Mexicanos.

 

No hubo un solo momento en la vida de don Jesús Muñoz que no estuviera ligado al petróleo y sus derivados.

 

Fue a don Jesús Muñoz a quien le toco hacer historia no únicamente en la Cámara de Comercio de Chihuahua donde fue presidente, sino en el país entero pues tuvo parte destacadísima en al etapa de consolidación de la industria petrolera mexicana.

 

Su honestidad y responsabilidad a toda prueba fueron las constantes que de fijo demostrara en su actuar al frente de la iniciativa privada.

 

Posteriormente en la cosa publica,  fue además uno de los señeros rotarios que hayan tenido los clubes en México. Tuvo él merito de haber sido socio fundador en Chihuahua  estuvo siempre definido por una entrega total  a la noble causa de esa organización civil.

 

Aunque no poseyó negociación alguna, el escrupuloso manejo de los recursos fue su pasión y su especialidad.  Ni como influyente funcionario petrolero que fue, ni como presidente de la Cámara ni como candidato a gobernador, don Jesús adquirió jamás poses de soberbia; antes bien, conservo como caracteristica personal la sencillez y el trato calido para con quienes lo rodearon.

 

Para todos siempre fue mejor conocido como don Jesús Muñoz “L.”, aunque es necesario, mediante estos apuntes biográficos aclarar el hecho; la estilización de los rasgos de su escritura manuscrita hizo que la “z” de Muñoz fuera entendida como “l” por lo que su nombre completo ha pasado a la historia como “Jesús Muñoz L.”, que incluso el mismo se aplicaba dado que no hubo mas remedio.

 

Fueron sus padres don Elías Muñoz y doña Sofía Morales.

 

Nació don Jesús en 1892, en la minera ciudad de Parral, Chihuahua.  De sus primeros estudios poco se sabe; curso únicamente la educación elemental, como la gran mayoría de sus coetáneos, a resultas de las duras condiciones socioeconómicas en una localidad provinciana como Parral y en una entidad tan alejada del centro político nacional.  Sin embargo, dicha circunstancia no fue el obstáculo que le impidiera hacerse del conocimiento necesario para convertirse en un audaz administrador.  En su primer trabajo desempeñado en la tienda de mercancía diversa de don José Maria Soto, en la misma ciudad de Parral, aprendió las bases de los números y fue receptor del encanto del comercio.

 

Apenas llegado a la ciudad de Chihuahua en el critico año del estallido de la Revolución de 1910, todavía sin cumplir los 18 años, fue aceptado exactamente el 18 de noviembre en la Compañía de petróleo El Águila para desempeñarse como secretario y llevar el registro de las ventas de combustible en la entidad.  La pujanza de su juventud y la claridad de sus ideas se imponían.  Tras los peligros aparejados a los choques violentos entre las diversas facciones en pugna fue enviado a Sabinas, Coahuila, a otra representación de la misma compañía y en un puesto de mayor rango.  Había ingresado a la industria petrolera, la que durante toda su vida abrazaría.  Después de una corta temporada en Sabinas, se convirtió en agente de ventas.

 

Don Jesús se convirtió en 1938 en el gerente de ventas de la compañía nacional fusionada, tras haber sido el representante de El Águila para el estado.  El primer director de Pemex, don Efraín Buenrostro, sabedor de la valía de don Jesús Muñoz lo ratifico en el cargo.   Luego en 1944, el señor Muñoz fue designado superintendente general de Pemex, Distrito Norte, con sede en Torreón, Coahuila.  En 1946 con el juarense don Antonio Bermúdez fungió como director nacional de Ventas de Pemex con sede en el Distrito Federal.

 

Su excelente desempeño en Petróleos Mexicanos le aseguro una duradera estancia en la empresa estatal hasta 1965, año en que se jubilo muy a pesar, pues si por el fuera, hubiese continuado en pleno fragor del trabajo.

 

Como se aprecia fue prácticamente toda la vida de don Jesús la dedicada al servicio en compañías de petróleo, una vida que abarco y vio sucesos de tanto peso en la historia,  como la revolución, la expropiación petrolera y la economía de guerra  relacionada con la segunda Guerra Mundial.  En 1936 ya había en al ciudad de Chihuahua las siguientes gasolineras surtidas por los consorcios extranjeros  El Águila, de la Royal Dutch Shell, la Pearce (o el Gallo) y La Huasteca, de la Huasteca Petroleum Co.; la de “don Faustino” de una sola bomba, situada a un costado de Catedral; el Garage Latino en 11ª.  Y Libertad; La Huasteca en Libertad y 13ª.  (frente al hoy edificio Agustín Melgar); en libertad y 21ª., donde posteriormente en 1948 construyo el edificio de “La Prensa”, de la Compañía El Águila; otro servicio en Juárez y 31ª, otra cerca del Casino de Chihuahua en la Victoria; y la gasolinera de la concesionaria Ford en la calle Victoria, casi esquina con Independencia.

 

En los críticos años de la Segunda Guerra Mundial el grueso de la producción nacional de hidrocarburos era destinado a sostener la industria bélica emergente norteamericana y tanto en Chihuahua como en todo México, era frecuente que se formaran largas filas de vehículos en las gasolineras y había escasez total hasta durante dos semanas al hilo, pese al reducido numero de automóviles que circulaban en Chihuahua capital.

 

Por entonces no había en Chihuahua automóviles de menos de 8 cilindros, para los que se surtía solo un tipo de gasolina que era incoloro y existían ya la tracto Lina, de color verde y el petróleo diáfano, morado, ambos carburantes usados indistintamente para estufas y calefactores ya que aun no se introducían los equipos de gas.  En 1939 el litro de gasolina costaba 19 centavos y medio, pues los cinco litros se vendían a 98 centavos.  Eran los tiempos en que nuestra capital era pequeña, en población y en extensión, el teléfono de la casa de don Jesús Muñoz, el 723 y de su oficina en la Agencia de Pemex, el  502 y 501, era ya un medio de comunicación indispensable para los pedidos y asuntos que debía atender.

 

En esas fechas, los millones eran auténticos millones.  En cierta ocasión, la Agencia de Pemex llego a vender 2 millones de pesos ¡al año! Cifra que ahora no se compara con lo que se vende en un expendio de gasolina en un solo día.

 

En otras actividades de la vida de nuestro biografiado, es sabido que don Jesús Muñoz fungió como cónsul honorario de la Republica de Panamá en Chihuahua y en su casa de Ojinaga y 5ª., lucia una placa oficial de aquel país hermano.  Tramitaba allí asuntos diversos de relaciones exteriores y recibía continua correspondencia, de donde aprovechaba su sobrino, don Francisco Jaime Muñoz, para engrandecer su colección filatelica.  En cierta ocasión, don Jesús recibió la propuesta de ira  laborar y residir a San Francisco, California, y en otra a Brasil, planteamientos que rechazo pues implicaría dejara a su familia aquí en Chihuahua.

 

Fungió como presidente de la Cámara de Comercio de Chihuahua de marzo de 1927 a enero de 1928, cuando don Juan R. Almeida debió dejar el cargo por motivos personales.  En esa ocasión fue electo debido a su bien ganado prestigio en la administración regional de la Compañía Petrolera El Águila.  En la Cámara lanzo la iniciativa de colaboración en el fortalecimiento de la red de distribución de agua potable y la necesidad de que se pavimentaran las arterias viales de la ciudad, mas sus planteamientos no fraguaron a causa de la inestable situación política que imperaba entonces en la entidad y durante la cual cayeron gobernadores de modo tan escandaloso como continuo.

 

El gobernador Jesús Antonio Almeida, electo par el periodo del 4 de octubre de 1924 a 1928, fue depuesto a unta d epístola por Manuel Mascareñas el 15 de Abril de 1927; luego Mascareñas asumio el poder del 15 de abril al 8 de mayo de 1927, cuando se vio precisado a renunciar y Fernando Orozco debio ejercer de interino la gubernatura del 18 de mayo de 1927 al 4 de octubre de 1928.  en estas circunstancias, don Jesús Muñoz Morales sucedió a don Ricardo Wisbrun y a don Juan R, Almeida y antecedio a don Ricardo Hernandez en la Cámara.  Aunque se manifestó siempre apolítico, no por ello tuvo en grandes políticos a grandes amistades, como el coronel Jesús Antonio Almeida y don Alfredo Chávez, gobernador del 4 de octubre de 1940 a 1944 y en cierta ocasión fue precandidato a la gubernatura.  También tuvo estrechos vínculos con don Antonio Bermúdez, en el Distrito Federal, algunos funcionarios británicos a fin de plantearle la posibilidad de que se dierá marcha atras  en la expropiacion petrolera. Don Antonio sin inmutarse les respondio con toda serenidad; “Para que la industria petrolera mexicana vuelva a ser concesionada a empresas extranjeras hay la misma probabilidad de que los colores de nuestra bandera nacional sean cambiados”.

 

Don Jesús contrajo matrimonio con doña Concepción Chávez, oriunda de Jiménez, Chihuahua, con quien procreo tres hijos; Elías, Josefina, Concepcion.  Falleció don Jesús Muños Morales – o Jesús Muñoz “L”, para todos- el 17 de noviembre de 1971, en México, D.F., donde esta sepultado, recordándole en Chihuahua como un hombre recto y ejemplar que heredo a sus hijos y sobrinos las buenas virtudes que siempre practico.

 

Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991