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Comerciante
de toda su vida, en Don Humberto P. Miramontes es bien fácil
hallar todos los atributos necesarios y suficientes que
conforman precisamente la concepción de comerciante:
perseverancia, dedicación, conciencia como particular y como
engranaje del aparato productivo de la comunidad y aceptador
de retos.
Porque
50 años de trabajo diario no es cualquier cosa. Porque no
llego al comercio por mero accidente, por mero azar de la
vida, sino por convicción, por tradición familiar a
sabiendas que el desempeño de esta actividad podría
encontrar –como la encontró- la claridad de su futuro y el
de la familia que le toco formar. Don Humberto supo de siempre
que seria comerciante y no solo lo fue, sino que fue un gran
comerciante.
Hijo
de Doña María Frescas y de Don Juan José Miramontes González,
ambos originarios de San Nicolás de Carretas, Chihuahua, nació
en esta capital de Chihuahua el 29
de j7unio de 1920.
Curso
su educación primaria Escuela Anexa a la Normal de 1930 a
1936, donde tuvo como maestra a la gran profesora Doña
Lucrecia Casavantes y como directora a doña Beatriz Carlota
Maceyra.
En
1936 a 1939 ingreso al colegio palmore, donde obtuvo titulo de
contador tras haber cursado la enseñanza comercial y
bancaria.
La
instrucción académica sobre balances, cuentas “T”,
nominas y control de entradas y salidas de almacén la aplico
a su ingreso a la negociación de su padre, denominada “Juan
J. Miramontes”, una tienda establecida allá por 1917 en la
Juárez y Sexta y dedicada a la venta de sombreros, ropa,
calzado, jarcería –muy usada en la época en virtud de que
los automotores eran contactados en la posrevolución- y
abarrotes en general. Como decíamos, en 1938 inicio Don
Humberto su actuación
en el comercio y unos años después la tienda cambio de razón
social a “Humberto P. Miramontes” y de domicilio, para
localizarse en la misma avenida Juárez pero esquina con
Ocampo.
Desde
entonces Casa Miramontes hizo historia, puesto que llego a ser
punto obligado de aprovisionamiento de muchos de los
habitantes de la ciudad y de la región (cuando el auge de
crecimiento de la región de Ciudad Cuauhtemoc, el
establecimiento era de los principales proveedores de los
lugareños).
La
tienda, y por supuesto Don Humberto, vio pasar frente a sus
mostradores a pilares de otras familias que se convertirían
al paso de los años en comerciantes también de empuje, por
lo que puede decirse que Casa Miramontes contribuyo al
surgimiento de otras tiendas de abarrotes con base a ventas a
crédito originadas por la confianza.
La
tienda, sostenida y administrada por Don Humberto, funciono
durante la friolera de 46 años, hasta 1984 en que cerro sus
puertas debido a que el señor Miramontes juzgo misión
cumplida, tras haber formado y dado estudios a sus siete
hijos, cuando el ya contaba 64 veranos. Sin embargo, tal como
esta anotado, Casa Miramontes operó durante 67 años
interrumpidos pues
debe tenerse en cuenta que se estableció en 1917. De ese
modo, con la salida de los últimos kilos de fríjol y los últimos
metros de jarcia, se cerraba todo un capitulo en el libro
comercial chihuahuense.
Don
Humberto ingresó como socio a la Cámara de comercio de
Chihuahua exactamente cuando entro a trabajar con su padre, en
1938. Años después fungiría como vocal y tesorero.
En
1969 fue electo presidente de la Cámara, lo que lo convirtió
en el sucesor de Don Rubén Legarreta Ronquillo y en el
predecesor de Don Gregorio Riosvelasco Fierro.
Como
el mismo expone, le correspondió una gestión “bastante
tranquila: aunque hubo ciertos detallitos, sentí mucha unión
en mi Presidencia, porque conté con un equipo muy activo de
colaboradores. Atrás había quedado los fuertes conflictos
por la apertura de los grandes centros comerciales de
autoservicio. Sí, en efecto, mi gestión no tuvo problemática
distintiva si no que nos dedicábamos a crecer en acercamiento
interno. Es más, ni licencia a la Alcaldía tuvimos que pagar
ese año 1969”.
Entre
los colaboradores que le ayudaron a salir avante, menciona a
Don Mario Montemayor, Don Gregorio Riosvelasco, Don Leopoldo
Lozano, Don Juan Lozano, Don Rubén Legarreta y el ingeniero
Miguel Márquez, así como todo el personal que laboraba en la
Cámara en esa época.
Don
Humberto siempre se ha considerado apolítico, no obstante
que su padre fue el candidato a la Gubernatura del
Estado por el Partido Acción Nacional, en 1950, oponente al
Licenciado Oscar Soto Maynez.
Casado
con doña Blanca Alicia Cano, es padre de siete hijos:
Humberto, Carlos, Jorge, Juan, Ernesto, Guadalupe y Concepción.
A
la fecha atiende un rancho, donde se dedica a la cría, venta
de ganado y agricultura.
A
pesar de que cuenta con
setenta años, el vigor y la constitución física del señor
Miramontes son en verdad extraordinarios. Mantiene un ritmo de
vida que ya envidiaría cualquier persona de media edad. Y
como el dice, “ya todos mis hijos están dedicados con
entusiasmo a sus propios negocios y por lo tanto yo no puedo
permanecer cruzado de brazos y como todo el estado conocía mi
negocio por Miramontes al frente, sigo trabajando en
mi ranchito al que toda la familia le tenemos un gran
cariño”.
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