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“Tan
Chihuahuense como el queso menonita” es una frase que
refleja la fama y tradición de ese alimento.
Curiosamente
Don Luis Lara Leos tiene su origen en Coahuila. Tiene viviendo
en Chihuahua nada
menos que desde 1908 y es a Don Luis que se debe el éxito
nacional e internacional del queso menonita o queso Chihuahua.
Empresario
decidido que empezó como vendedor de dulces de tienda en
tienda, llego a fundar negociaciones tan grandes como la
Empacadora de Chihuahua y la Quesería Dublán, además de
otras dedicadas a la venta de abarrotes y semillas.
Don
Luis casi va con el siglo, pues nació en Piedras Negras,
Coahuila, el 18 de Octubre de 1902. A sus 88 años la edad
pareciera que no le hecho impacto porque dato que se le
pregunta, dato que contesta con aplomo y celeridad, con
asombrosa memoria y claro y fluido hablar.
Podría decirse que Don Luis no pintaba para
comerciante por sus circunstancias familiares ya que su padre,
Don Víctor M. Leos, y su madre, Doña Maria Lara, fueron
profesores durante los últimos lustros del siglo pasado y los
primeros del actual. Ellos
llevaron entrañable amistad con mentores tan
reconocidos como Abel Rodríguez, Alberto Vicente y Enrique C.
Rébsamen, fundador del famoso “Método didáctico Rébsamen”
para el aprendizaje de la lecto escritura.
Recién
emigrados de Coahuila, los Lara Leos llegaron directamente a
esta capital de Chihuahua. En 1908, Luis ingresaba a la
primaria de la Escuela Anexa a la Normal (donde está el
Palacio de Justicia), y dos años más tarde, a los 8 años de
edad, empezaría como vendedor de dulces americanos, tienda
por tienda, por medio de un muestrario bien impreso. Su primer
patrón fue un norteamericano de apellido Dickerson, al que le
entregaba los pedidos y luego surtía por medio mayoreo y
menudeo. Con el dinero así obtenido
ayudaba al gasto familiar. Cuando termino la primaria,
ingresó al Instituto Científico
y Literario para luego recibirse de tenedor de libros o
contador privado.
Para
1917, a sus15 años, era ya todo un empresario. En el
domicilio familiar de Aldama y 25ª. estableció una tienda
primero de dulces americanos –los mismos con que iniciaron
en ventas-, luego la complemento con zapatos, después con
semillas y a poco con abarrotes en general. Años mas tarde
abriría una sucursal en la colonia Industrial, por entonces
un lejano suburbio en que la frontera el no siempre cruzable río
Chuviscar.
Pero
su conversión a empresario grande ocurrió en 1936. En sus
viajes a Cuauhtemoc y a Casas Grandes tuvo la idea del vasto
mercado que significaría la producción masiva
e industrial del queso fabricado por los menonitas pero
con técnica mormona. Por entonces, los menonitas producían
mantequilla para la venta utilizando la ancestral técnica
holandesa, que consiste en golpear interrumpidamente el
recipiente de madera para desprender la grasa de la leche de
la vaca.
Los
menonitas también hacían queso, pero con procedimientos
hogareños, rudimentarios y solo para consumo entre ellos.
Cierta vez llevó Don Luis un mormón apellidado Coll, de Dublán
a San Antonio de Arenales –Cuauhtémoc a la postre-, para
ver que tan factible era que transmitiera la técnica
americana, de batido mecánico de la leche cuajada a los
menonitas. Aquello fue un acierto, al combinar la técnica
mormona con la tenacidad laboral y la infraestructura
menonitas.
Con
18 mil pesos aportados entre él y Coll adquirieron y
modernizaron las instalaciones de un mormon de apellido
Boumann y surgió así la sociedad “Leos y Coll” en
colonia Dublán, muy cerca de Casas Grandes, aunque
poco después se llamaría “Quesería Dublán”.
El
queso estaba tan bien elaborado y tenia un sabor tan exquisito
que de inmediato llovieron pedidos de Chihuahua capital y
Ciudad Juárez y poco después de la ciudad de México, de los
estados de Campeche, Yucatán, Sonora y aun de El Paso, Texas.
Lanzó dos marcas: la iniciadora “Queso Dublán” y la
posterior, “Queso Colonial”, producido en Cuauhtémoc
llamada así por las colonias menonitas que lo producían. La
preferencia por el producto luego relacionó el queso menonita
con el estado de Chihuahua para identificarlo más genéricamente
como “Queso Chihuahua”.
En
1952, tras seguir degustando el sabor del queso como alimento
y como filón de oro, Don Luis se convirtió en accionista de
la recién establecida Empacadora de Chihuahua, S.A. Como
presidente del Consejo de Administración estaba Don Roberto
Schneider y Héctor Raynal como director. La empacadora se
ubicó al termino de la avenida Juárez y al comienzo de la
carrera a Robinson, con su rastro adyacente.
Para
la elaboración de embutidos, que fueron un rotundo éxito, se
tuvo que traer a dos norte americanos, uno de apellido Jordán
y el otro Blakeley, que no hablan ni pizca de español pero
que eran expertos en lo que concernía a deshuese, selección,
molienda, aditivos químicos, sazonado y empacado. A Don Luis
Lara le correspondió la gerencia de ventas de la zona norte
del país, para cubrir Hermosillo, Obregón, Navojoa, Mazatlán,
Culiacán, Ensenada y Mexicali.
De
ese modo Don Luis era todo un magnate del queso y de las
salchichas, para lo cual abrió las bodegas refrigeradoras de
Colón y Escudero, negociación traspasada después a
Productos Kir en 1984.
Otro
negocio fundado y manejado por él fue Mercantil del Norte,
que estableció en 1937 en Aldama y Segunda, que vendía maíz,
trigo, sorgo, cebada, centeno, ajonjolí, etc., a los
productores de ganado de la región.
Su
vertical despegue en cada una de las empresas le valió el
reconocimiento de sus colegas para que fuera electo presidente
de la Cámara Nacional de Comercio de Chihuahua en 1964,
sucediendo a Don Mario Lozano Rocha y antecediendo a este
mismo tras la segunda gestión de Don Mario Lozano Rocha y
antecediendo a este mismo tras la segunda gestión de Don Luis
en 1965 y la tercera de Don Mario en 1966.
Como
presidente de Canaco condujo a la Cámara a la colaboración
plena en el gobierno para beneficio comunitario, no solo
del comercio. El abasto y distribución del agua
potable eran muy deficientes en esos años, por lo que presentó
sugerencias que fueron bien acogidas como la de ampliar la
capacidad de pozos, con lo que la problemática fue paliada.
El gobernador Práxedes Giner Duran presto siempre oídos a lo
que planeaba la Cámara. En reciprocidad, cuando el general
Giner era cotidianamente hostigado por la cadena de periódicos
del coronel José
García Valseca, Don Luis Lara Leos organizó una comisión
integrada por representantes de las Cámaras de Comercio de
todo el país y visitaron a García Valseca en sus oficinas
del Distrito Federal. Se le hizo ver que la campaña era de
mala fe, sin fundamentos validos y que el comercio nacional en
pleno avalaba la conducta del ejecutivo estatal. Convencido
–acaso intimidado- García Valseca, como director general de
los periódicos ordenó cesara la embestida e impuso una
tregua que termino con las fricciones.
Además
de ser socio Canaco, ha sido miembro de la Cámara Nacional de
la Industria de Transformación(Canacintra) y del Centro
Patronal, así como parte activa del Club Sembradores de
Amistad y del Club de Leones de Chihuahua.
Empuje,
retos, visión, optimismo... ¿qué mas se puede decir de un
hombre como don Luis Lara Leos?
Retirado
hace cinco años de toda actividad empresarial, ahora Don Luis
por fin vive la tranquilidad y la satisfacción de saber que
se ha cumplido. Esta casado con doña Elvia Armendáriz y son
sus hijos Elvira, Maria Luisa, Emma Carolina y Luis, este
ultimo empresario también.
Quienes hemos tenido la fortuna de ser compañeros de algún
Consejo de banco o empresa con Don Luis, reconoceremos siempre
su calidad personal, agudeza en los negocios y la disciplina y
constancia que le permitieron ser un grande del comercio en el
espacio, Chihuahua y el Noroeste de México y en el tiempo, su
tiempo, mas de 60 años ejerciéndolo.
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