Mauro Leos Flores

No puede concebirse a Chihuahua capital en el pasado inmediato ni en la actualidad, sin la tradicional farmacia “La miniatura”. Ni tampoco a La Miniatura sin Mauro Leos Flores.

 

Tras La Miniatura se encuentra toda una firme evolución, cifrada en pasos precisos de su fundador, el que de fijo tuvo fe en el pequeño local que años después no solo crecería sino se multiplicaría.

 

Aunque coahuilense de origen, Don Mauro ha pasado de hecho toda su vida en esta capital. Nació el 20 de Julio de 1930 en Piedras Negras, Hijo de Don Mauro Leos y de Doña Guadalupe Flores. Siendo muy pequeño, su familia decidió emigrar de su tierra y establecerse directa y definitivamente en Chihuahua.

 

Su padre, boticario de oficio, estableció a principios de los 40´s una minúscula farmacia en la calle Once, casi esquina con Coronado, donde surtía recetas de médicos para sus pacientes. Por entonces era muy poca la medicina de patente que se vendía y predominaba la medicina preparada o de recetario consistente en elaborar jarabes, ungüentos, pociones o cápsulas mediante la solicitud del medico, que precisaba la sustancia a mezclarse, la proporción de los compuestos y la dosis sugerida.

 

Pese a todo el avance de la ciencia hasta entonces, había ciertas enfermedades que seguían siendo el azote de la humanidad, en especial las venéreas, muy temidas porque no había cura rápida para ellas, hasta 1939 con la introducción a Chihuahua de las sulfas en 1942 con las primera ventas de la recién descubierta penicilina que se vendía en solución inyectable de la altísima cantidad de 100mil unidades internacionales (ahora hay de 5 y 10 millones).

 

Pues bien, esa farmacia  llamada con todo tino La Miniatura por sus dimensiones suficientes apenas para albergar un mostrador y unos cuantos anaqueles con sustancias químicas, pronto empezó a ser conocida por la gente del sector del templo de la Sagrada Familia, en los años en que la calle Once era de la 20 de Noviembre hasta la Niños Héroes pero tan estrecha que solo había lugar para que pasara un automóvil en el angostamiento del crucero con la calle Coronado. El prestigio no tardo mucho en llegar  al centro y a colonias por demás lejanas como la industrial o la Dale.

 

Para esas fechas, Mauro hijo habia ya cursado la primaria en la escuela 225 de Juárez y 25ª y en la escuela anexa de independencia y Nicolás Bravo. La fatalidad, por la muerte de Don Mauro padre en 1944, hizo que nuestro biografiado y su madre se hicieran cargo de la farmacia. Un poco ducho en el manejo del negocio, ese joven de 14 años decidió continuar el camino de su padre e ingreso a la carrera de farmacia, en el Instituto Científico y Literario, para graduarse en 1948. Fue Mauro parte de la primera generación de la escuela que posteriormente se encaminaría a convertirse en la Facultad de Química, en la recién iniciada Universidad de Chihuahua. El sacerdote Francisco Espino Porras seria padre espiritual para él. Don Carlos Aún fue también un gran apoyo en sus inicios de comerciante.

 

Don Mauro, aunque no fue pionero en las farmacias de Chihuahua –antes ya había la Central, la Estrella, la Hidalgo, la Moderna, entre otras-, vio entonces que solo la constancia y actualización de sus conocimientos le podrían abrir camino. Imbuido de esa idea, un lustro después de su farmacia se había ampliado y vendía también perfumes, desodorantes, cigarros, papel sanitario... en fin, “de todo como en botica”.

 

Para principio de los 60´s, cuando la calle Once fue ampliada por obra del alcalde Jesús “Tuto” Olmos y del gobernador Teofilo Borunda, se mudo a unos metros del lugar original para ocupar 4el inmueble de la actual matriz, conservando con orgullo el nombre de “La Miniatura”.

 

Ahora a medio siglo de sus inicios, La Miniatura es una cadena de diez sucursales y la matriz, entre las que se encuentran la de Futurama Universidad, La Fuente, Futurama Vallarta, Las Américas, Futurama Leones, Clínica y otras.

 

El éxito de su empresa le valió que en 1891 fuera electo presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Chihuahua, reelecto en 1982.

 

En su presidencia le toco encabezar protestas en contra de la política económica del gabinete del presidente de la republica José López  Portillo;  lo mas distintivo de su gestión de dos años fue haber concretado un caro anhelo de los comerciantes chihuahuenses, que era el de contar con nuevo y propio edificio. El proyecto inicial fue desechado por otros organismos empresariales por considerarlo caro. En esas circunstancias, toco a Don Mauro recabar los fondos de los socios, contratar constructora y construir el actual inmueble de Cuauhtémoc 1800, que aloja además de Canaco, a Canacintra, a Desarrollo Económico de Chihuahua, A.C y AMDA(Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles).

 

La inauguración del edificio fue en julio de 1982, acto al que asistieron el gobernador Oscar Órnelas  Küchle, el alcalde Ramiro Cota  y el empresariado en pleno. Se dejaba atrás al inmueble de Morelos y Segunda.

 

Otros cargos que ha desempeñado:

 

Presidente de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia de Chihuahua, en 1970, de la Asociación de Residentes de San Felipe(Aresafe), de 1982 a 1984, del Consejo Consecutivo de Transito, organismo mixto para analizar problemáticamente de vialidad urbana, de 1987 a 1989, vicepresidente de la Unión de Propietarios de Farmacias de la República Mexicana(Uprofam), en 1982; tesorero del Consejo de Asilo de Ancianos, instituto de beneficencia pública, en 1980, representante empresarial ante el Instituto Mexicano del Seguro Social(IMSS), de 1989 a la fecha y dignatario de los Caballeros de Colon en 1953. Católico prácticamente, continua colaborando con instituciones de beneficencia y religiosas.

 

Unido en matrimonio a Doña Cristina López, es padre de cinco hijos.

 

A sus 60 años de edad, Don Mauro  Leos Flores es el activo dirigente de la gran cadena de la Miniatura. No hay un solo día en que no acuda a su despacho de la farmacia matriz, de la Once, donde todavía hace trato directo con los clientes, colaboradores, proveedores y amistades, como ocurría en sus inicios.

 

Tampoco a Don Mauro le asusta la competencia: “Siempre la habrá”, no solo en el ramo de farmacia, ni con colegas locales o foráneos. La competencia es sana pues es un acicate que nos hace actualizarnos, cambiar, pensar en funciones del consumidor.

 

“¿Tiempos difíciles? Si”. Ciertamente que no vivimos una época de holgura  y despreocupación. Pero no es la primera ocasión que enfrentamos retos interesantes, que obligan a la superación.

 

“Confiada y esforzadamente, debemos laborar todos para acortar este periodo de vacas flacas”.

 

Recordamos de su trabajo como presidente de la Cámara de Comercio el enorme esfuerzo de control de situaciones adversas para el gremio, que tuvieron  puntos culminantes en la nacionalización bancaria y las sucesivas devaluaciones de 1982. Indudable muestra de su seriedad y austeridad sana, la placa develada al inaugurarse el actual edificio de la Cámara, que textualmente dice:

 

“En reconocimiento a los Consejos Directivos de Canaco, a nuestros asociados, proveedores y amigos del comercio, quienes con su apoyo hicieron realidad este edificio. Chihuahua, Chih, 28 de julio de 1982”.

 

Así, a secas. Sin nombres propios, ni alabanzas propias, a pesar del enorme esfuerzo que significo la coordinación de la construcción y financiamiento fue obra no solo de él sino también de consejos anteriores y posteriores.

 

No hay duda, el nombre de Mauro Leos Flores esta grabado en la placa que llevamos en el corazón los que fuimos testigos de su esfuerzo.

 

Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991