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Viajo
mucho a Parral y El Paso, Texas ciudad en la que estableció
contacto con un norteamericano de nombre A. Zork, que para
entonces ya era propietario de una ferretería pequeña
denominada “Zork Hardware, Inc.”.
Con
antecedentes de minería y de construcción y además con
generalidades y conocimientos de implementos agrícolas, don Máximo
entro en sociedad con dicho señor Zork y con otro empresario
de apellido Moye para construir en Chihuahua la empresa
“Krakauer Zork y Moye” en 1890.
El
local de la ferretería se situó frente a Catedral, en
Libertad y Segunda, en un inmueble que muchos años después
seria derruido y en su terreno se construía el alto edificio
del Hotel Fermont.
“Krakauer”,
vendía clavos, tornillos, tijeras alemanas, loza
estadounidense (precisamente importada vía la “Cork
Hardware”), palas, picos, estufas de fierro vaciado para leña,
lámparas de aceite (de aquellas de curveadas bombillas de
vidrio y largas mechas de algodón) y cascos de minero, así
como guantes y petos de carnaza.
Pero el fuerte en sus vetas era la dinamita, explosivo
que en cartuchos individuales se colocaba en cajas de 50
libras y era de la marca Dupont.
Sin embargo, la Dinamita no se vendía a cualquier
cliente sino solo a industriales –mineros, geólogos y
camineros- previa presentación requisitada para uso
especifico de un voluminoso documento.
La dinamita nunca estaba a la mano en la ferretería
por razones obvias de seguridad, ya que para el caso
“Krakauer” contaba con un polvorín localizado en las
afueras de la ciudad, aproximadamente por el rumbo de la
colonia Obrera. Y
respecto a algún percance ocurrido por el manejo de el
cartucho, todo parece indicar que jamás aconteció incidente
alguno ni de mínimas proporciones.
A
trece años de haber establecido su ferretería, don Máximo
era uno de los pocos
empresarios de Chihuahua que había logrado amasar una
respetable cantidad de dinero partiendo prácticamente de la
nada. Es que en
verdad era muy alto el volumen de ventas, sobre todo a gente y
empresas de Batopilas, Ocampo, Santa Eulalia y Parral.
Así,
don Máximo llego sin oposición ala Presidencia de la
entonces Cámara Nacional de Comercio e Industria de Chihuahua
en 1903 para
desempeñarse durante dos años mas, hasta 1905.
Fue
don Máximo el tercer presidente de la Cámara tras haber
sucedido a don Juan Terrazas
y a don Enrique C. Creel Cuilty y fue el antecesor de
don Henry Nordwald en1906.
Como
presidente de Canaco le toco tranquilidad, en la que el
descontento social se hallaba en estado latente con el alto régimen
del general Porfirio Díaz.
Tuvo
dos hijos, Julio y Adolfo, el ultimo de los cuales se hizo
cargo dela ferretería a partir de los años 20’s, hasta
1948, en que fue vendida.
A
lo largo de la operación de la empresa, valiosos hombres de
negocios iniciaron allí su vida laboral.
Entre ellos hay que anotar a don Mariano Márquez,
quien fue jefe de oficina de “Krakauer” en la primera década
del siglo y llego también a la presidencia de Canaco en 1917
-como narramos en biografía aparte-.
Y don Alberto Seyffert, el cuan entro a la negociación
en 1936 para desempeñarse como administrador general.
Don
máximo Krakauer” murió en El Paso, Texas, en 1930, a la
edad de 65 años.
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