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Con
cuatro gestiones al frente de la Cámara nacional de Comercio
de Chihuahua en una época en que el clima político-económico
de la entidad derrumbaba empresas y voluntades, Don Ricardo
Hernández mostró y demostró un temperamento y una capacidad
de liderazgo tan efectivo que logró sacudir negras
expectativas tanto de los negocios como del gremio en general.
Nació
el 28 de octubre de 1880 en Parral, Chihuahua, hijo de Doña
Guadalupe Baca y de Don Ricardo Hernández, matrimonio de
fuerte tradición de comerciantes en aquellas latitudes del
sur del estado durante el último cuarto del siglo pasado.
Fue
enviado de niño a Nuevo México, a realizar estudios de
ingles y de la carrera comercial y bancaria.
A
su regreso a Chihuahua trabajó en la Casa Krakauer, de Don Máximo
Krakauer, donde se desempeño como valioso auxiliar en los
asuntos contables y de los movimientos de entradas y salidas
de almacén. Esa
experiencia le sirvió para interiorizarse en el mecanismo de
operación del giro de ferretería, negocio en el cual,
lustros después, pondría todo su esfuerzo y su plena
capacidad para constituir su propia empresa.
Laboró también en la zapatería Hilton Brown Shoe,
haciendo giras por el sur de Estados Unidos.
Así
las cosas, habría sido en el año de 1908 cuando sus
proyectos en torno ala ferretería se hicieron realidad:
estableció su negocio, denominado “Hernández Hermanos,
S.A.” en un local de la calle Libertad, donde es hoy la
cafetería Woolworth, mismo que tenia salida hasta la calle
Victoria. Estuvo
asociado con sus hermanos José y Eduardo.
Recién
abierta la negociación, vendía solo material de ferretería,
aunque pronto amplio al rubro de la plomería (tubos de barro,
tubería y llaves de paso y muebles sanitarios) y al de
pinturas.
Rápidamente
su empresa se colocó como una de las mejores surtidas y en su
tiempo, junto con Krakauer y la Casa Myers, eran las únicas
que podían surtir la fuerte demanda de los pobladores de la
región y de la Sierra.
Precisamente
el surtido en sus existencias y la atención directa de sus
dependientes y la suya personal le significaron tiempo después
convertirse en proveedor oficial de la Presidencia Municipal,
cuyos empleados solo tenían que cruzar unas decenas de metros
para presentar notas y salir cargados de material variado.
Para
1943 se convertía también en una de las pocas casas
comerciales autorizadas para vender cemento, material de
construcción entonces muy escaso.
Para el caso le fue expedida una patente, el 2 de enero
de ese año, signada por el titular de la Secretaria de Economía
Nacional, Javier Gaxiola, y que autorizaba la comercialización
de productos de Cementos Mexicanos.
En
el año de 1943 también incursionaba Don Ricardo entra área
del comercio como lo fue la de automotores.
Se hizo distribuidor delas marcas Packard
y Studebaker al abrir una agencia que funcionó en la
avenida Ocampo, muy cerca de donde hoy es la Clínica del
Parque.
Activísimo
rotario, su membresía data de 1923, poco después de haberse
constituido el club Rotario de Chihuahua, A.C., asociación en
la que en 1927 llegaba a la Presidencia y en 1937 resultaba
electo gobernador de Distrito, habiendo sido uno de los cuatro
chihuahuenses que han tenido dicho cargo.
Dentro del desempeño rotario tuvo valiosas
experiencias, como haber viajado en 1937 a Montreux, Suiza, a
la Asamblea Rotaria Internacional y a la XXXVIII Convención
Anual en Niza, Francia.
Entre
otros cargos de enorme responsabilidad destaca el de haber
sido nombrado cónsul honorario de la República de Honduras
en Chihuahua tal como consta en un documento que a la letra
dice: “Abelardo L. Rodriguez, presidente constitucional de
los Estados Unidos Mexicanos, nombra consul honorario de la
Republica de Honduras a Don Ricardo Hernández, con base al
Exequátur del 26 de noviembre de 1859, con jurisdicción en
el Estado de Chihuahua y en el Estado de Sonora.
Refrendo de la Secretaría de Relaciones Exteriores,
registrado en 16 forjas 25. México. DF, 14 de agosto de 1934.
Rúbricas (Abelardo L. Rodríguez./Secretario de
Relaciones Exteriores).
El
cargo lo había ganado durante una de sus muchas idas al
extranjero, pues Don Ricardo fue un hombre de mundo.
Al respecto se sabe que en cierta ocasión cruzo en una
expedición alguna parte de los Andes a lomo de llama.
Electo
presidente de la Cámara de Comercio de Chihuahua por primera
vez en 1928, sucedió a Don Jesús Muñoz Morales en su gestión
compartida con Don Juan R. Almeida.
Don Ricardo Hernández repitió en la Cámara en
1933,1934, 1935, tras suceder al ingeniero Don Vicente Arreola
Herrera y anteceder al cuarto periodo de Don Manuel Rivero
Mier.
Durante
su primer período debió encarar los de suyo difíciles
tiempos en que caían gobernadores en Chihuahua como se pasa
una hoja de calendario, con la depresión económica y el
malestar social que llevaban aparejados esos disturbios en lo
político. Tiempos
tan agitados que al año siguiente (1929) se desataría el
capitulo sangriento de la Rebelión Renovadora que tan nefasto
impacto habría de tener en Chihuahua y en el país entero.
Para
1931, durante la Presidencia de Don Juan Salas Porras en la Cámara,
Don Ricardo fue brillante elemento en la organización de la
III Feria Regional de Chihuahua, evento en el que hubo una
magnífica exposición de diversos artículos
comerciales e industriales de compañías tan boyantes
como la Industrial Jabonera de La Laguna, Cerillera La
Imperial, etc.
En
1935 durante su cuarta y última gestión en la Cámara de
Chihuahua, Don Ricardo como presidente tuvo un excelente
desempeño al haber ampliado la concurrencia a la IV Feria
Regional de Chihuahua. Casas
como fábrica de Paletas Heladas El Oso Blanco, Compañía de
Cigarros El Águila (fabricante entonces de las marcas
Virginia y Montecarlo), La Tabacalera Mexicana, Botica
Central, DM Nacional, Harina El Globo, Cerillos y Fósforos La
Imperial y las cervecerías Moctezuma y Cuauhtémoc
(fabricantes de Superior, XX, Carta Blanca y Bohemia), entre
muchas otras.
Su
ferretería “Hernández Hermanos” cambió su denominación
en 1968 a “PH” siglas de “Proveedora del Hogar, S.A.”
para localizarse luego en la calle Aldama y posteriormente en
la avenida Juárez.
Fué
padre de Marino y Héctor, procreados en su primer matrimonio.
Al
enviudar, Don Ricardo contrajo segundas nupcias con Doña
Aurora Loya, matrimonio del cual nacieron dos hijos de nombres
José Luis y Jesús.
Falleció
en esta capital el 26 de agosto de 1969 a la edad de 89 años.
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