Gazi Moisés Chalub

 

   Uno de los más nuevos y pujantes empresarios chihuahuenses, Gazi Moisés Chalub le ha hallado mejor sabor a los negocios y el comercio que a la actividad industrial y a su profesión. Y es que está convencido que todo, la producción, la industria y aun las dotes intelectuales giran en torno al comercio.

   A Gazi la competencia no lo intimida, antes bien, sabe que el consumidor, la sociedad, siempre tendrá preferencia por la casa comercial que ofrezca mejor producto a mejor precio y tenga la seriedad necesaria y suficiente para que el cliente compre con plena conciencia lo que adquiere. Para Gazi, el comerciante que se aparta de la ética de su gremio cae por su propio peso negativo, puesto que ya no está buscando con sus ventas compensar el esfuerzo y costos, sino aprovechar las circunstancias y a esa persona ya no podría llamársele comerciante, sino de otras maneras. Tan es así que no lo asusta la competencia, y es uno de los más fervientes partidarios deltan discutido Trado de Libre Comercio con Estados Unidos, del que dice será una sacudida para viejas concepciones de producción y a la larga ser verán sus resultados.

   Nacido en Chihuahua el 14 de octubre de 1947, sus origenes se remontan hasta Líbano, pues sus padres, doña Diana Chalub y don Antonio Moisés, son a su vez descendientes de inmigrantes del Medio Oriente.

   En 1966 ingresó al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey donde en 1971 se graduaría de ingeniero industrial.

   Recien egresado, viajó a la república de Honduras a ejercer su carrera en la Standard Fruit Co., empresa americana productora y exportadora de fruta tropical, en especial plátano, piña, aguacate y guanábana. Allí aplicó el estudio de tiempos y movimientos para elevar la productividad en la empacadora durante un año, cuando la nostalgia por el terruño y la familia lo obligó a hacer maletas y retornar a Chihuahua.

   En 1972 ingresó a la gerencia general de "Partes Precisas", una negociación propiedad de la familia Lozano -también dueña de Centro Automotriz y Refacciones Generales- que fabricaba prensas y discos de embrague automotriz para todas las marcas. En esa empresa, ubicada en Independencia y Ochoa, permaneció hasta 1974.

En 1974 y hasta 1976 ocupó el puesto de gerente en la Camara de Comercio en Chihuahua. Precisamente 1976 fue para él un año en especial intenso, pues viajó a Ciudad Obregón, Sonora, a cursar la maestría en finanzas en el Instituto Tecnológico de la Zona Noroeste. En 1985 abrió la agencia concesionaria de la General Motors en Delicias, y en 1990 la de Chihuahua, que pronto se convertiría en la matriz de "Saturno Dos mil". En 1987 decidio incursionar en el ramo gastronómico y adquirió el restaurante "Los Faisanes", en el boulevard Ortiz Mena, así como el restaurante-bar "La Bella Epoca", en la Av. Pascual Orozco. Todo ello como una explosiva bienvenida al mundo del empresariado chihuahuense.

   Como algo de la problematica más distintiva que debió encarar su gestión hay que anotar el deficiente servicio que proporcionaba el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico lo que, logicamente, afecataba a los viajeros a la Sierra, al turismo y a los socios hoteleros y restauranteros de la región. Las estadísticas de entonces apuntaban hasta un desplome del 51% en el turismo nacional y extranjero, en especial el norteamericano, y la ocupación de cuartos global llegaba solo al 40%. La Semana Santa y las vacaciones de verano fueron particularmente poco concurridas. Habia que hacer algo. Mediante continuas gestiones se logró la visita del secretari de Comunicaciones y Transportes y del director de Ferrocarriles Nacionales de México, quienes tras viajes de inspección corroboraron las fallas operativas ferroviarias y dispusieron correctivos que de alguna manera incidieron en la mejoría del servicio, no como se hubiera deseado, pero si se notó jalón de riendas: los servicios sanitarios, una de las partes medulares negativas del convoy, lucían más pulcros, los horarios de saidas y llegadas fueron más regulares, hubo mejor atención en el restaurante a bordo y disminuyo la venta indiscriminada de bebidas alcoholicas en los trayectos. Finalmente se dotó de vagones nuevos a la empresa, lo que vino a mejorar sustancialmente el servicio.

Otro de los dolores de cabeza para Gazi Moisés y la directiva cameral fue la disposición gubernamental de limitar el horario de ventas de bebidas alcohólicas en botella cerrada y en restaurantes y bares, en un decreto con vigencia en todo el estado.

Los socios de la Sección Especializada de Vinos y Licores fueron quienes de inmediato plantearon sus inquietudes a la directiva de Canaco. Tras maratónicas sesiones de análisis y conciliación, se convencieron los comerciantes del ramo de que la autoridad no daría marcha atrás y de que, a fin de cuentas, resultaría benéfica para el consumidor esa restricción de horario. Gazi Moisés siempre se manifestó, desde el anuncio del decreto, en favor de la medida, aunque sin dejar de hacer lo conducente en pro de sus representados. Su actitud, lejos de haber sido vista como pasiva, fue reconocida como prudente y conciliatoria.

Como mencionábamos al inicio de este árticulo, Gazi es una persona sumamene abierta a la opinión de todo. En torno al criterio de muchos de sus colegas que ven en la firma del Tratado de Libre Comercio entre México y Estados Unidos una amenaza, considera "una magnífica medida de concertación de ese acuerdo, pues es el único camino que nos queda alos mexicanos si quermos alcanzar el desarrollo. No debemos, comerciantes ni industriales, temer a ese marco de comercio exterior pero sí convencernos y estar preparados de que con absoluta conciencia podemos dar una gran lucha en un comercio de tal naturaleza. A la larga se verán los resultados benéficos al acogernos al Tratado."

Gazi Moisés Chalub está casado con Leticia Morales, y es padre de tres hijos: Gazi, Antonio y Samir.

 

Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991