Federico Fraga Ortega

A don Federico Fraga le toco el enorme reto de ser presidente de la Cámara de Comercio en los años de la posguerra, época tan difícil para el mundo entero como para México y Chihuahua, por cuanto a que había que recomenzar a atraer la inversión privada e inyectar la nueva dinámica entre los socios del comercio organizado.

 

Michoacano de origen, nació en Puruandiro el 2 de noviembre de 1909, los 54 años que lleva viviendo en Chihuahua los ha dedicado por completo a ser chihuahuense por una inquebrantable convicción y por una gratísima adopción.

 

Hijo de don Francisco P. Fraga iraola y de doña Carmen Ortega de Fraga, prominentes michoacanos en la sociedad del siglo anterior,  siempre tuvo la intención de ser un dedicado hombre de negocios, lo que logro con sobrada voluntad.  Curso su educación primaria en los Colegios Franceses de Maristas en la capital del país, para luego hacer los cinco años requeridos y titularse como contador publico en la Escuela Superior de Comercio y Administración, también en el Distrito Federal.

 

Su primer trabajo lo desempeño precisamente como contador general en la Compañía Nacional de Electricidad desde 1929 hasta 1936, año en que emigrara a Chihuahua ya con toda determinación de establecerse aquí, recién llegado, trabo una sincera y duradera amistad con el gran empresario don Manuel Rivero Mier quien con base a la evidente capacidad de don Federico le ofreció el puesto de sub-gerente del enorme almacén “Rivero Mier, Sucesores, S.A.”.  En esta tienda, situada en las calles Aldama y Cuarta, era posible hallar desde una vajilla hasta los mas novedosos aparatos de radio-recepción, pasando por ropa y calzado.  Y de este negocio, una década después, se convertiría en propietario luego del traspaso por don Manuel.  Su admiración y gratitud por la familia Rivero Mier hicieron que la razón social de la negociación permaneciera inalterada, aunque el giro se concretaría exclusivamente al abarrote por mayoreo y menudeo.

 

Fue activo miembro de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos a partir  de los años 40’s hasta hace unos 12 años, cuando por problemas de salud debió retirarse del arduo trajín de la investigación de los grandes sucesos.  En ese prolongado interin, manifestó valiosa cooperación con el historiador don Francisco R. Almada y con el literato don José Fuentes Mares.  Con este ultimo llevo un trato especialmente afectuoso.

 

Su actuación entre los comerciantes le valió ser electo para tres gestiones en la Presidencia de la Cámara de Comercio; la primera, en 1946, la segunda en 1950 y la tercera en 1951, las tres por unanimidad.

 

Uno de los acontecimientos que fue muy significativo de don Federico y por don Federico, lo fue en diciembre de 1943 y a principios de 1944, antes de que llegara por vez primera a la Cámara.  Resulta que por entonces estaba en ciernes la firma del segundo Tratado de Aguas Internacionales entre México y los Estados Unidos, acuerdo que discutiría la conveniencia para ambas naciones en lo que a distribución y aprovechamiento de las aguas de los ríos Bravo, Colorado y Tijuana se refiere.

 

Estando como presidentes de la Cámara don Leonardo “Nayo” Revilla en 1943 y don Efrain Antillon en 1944, fue don Federico Fraga, como socio destacado, uno de los principales opositores a la firma de dicho tratado binacional y con recursos de la Cámara se pago una campaña “monstruo” en la prensa de Texas, Arizona, Nuevo México y California, por considerar “del todo desventajoso para México” un acuerdo de tal naturaleza.  Hubo también cartas abiertas y telegramas dirigidos al presidente Miguel Alemán Valdez.  No obstante, el Tratado fue firmado el 3 de febrero de 1944, por Francisco Castillo Najera, embajador en Washington y por Rafael Hernández McGregor, de la sección mexicana de la Comisión Internacional de Limites y Aguas, por la parte nacional y por la parte estadounidense Cordell Hull, secretario de Estado, George Messerschmidt, embajador en México, y por Lawrence N. Lawson, de la sección americana de la mencionada Comisión.  Entre otros reglamentos emanados del Tratado, se cuenta el de que a Estados Unidos corresponde la totalidad de las aguas que lleguen al rió Bravo procedente de los ríos Pecos, Devils, Manantial, Goodmouth y arroyos del Alamito, Terlingue, San Felipe y Pinito; la mitad de las aguas de la corriente principal a partir de la presa inferior, la tercera parte de las aguas que lleguen al rió Bravo procedentes de los ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo y Salado y arroyo de Las Vacas, que en conjunto y en promedio de 5 años no sera menor de 431 millones 721 mil metros cubicos.

 

Sobre esto radicaba la inconformidad de los comerciantes chihuahuenses.

 

Pues bien, pese a tan marcada postura y ya como presidente de Canaco en 1946, don Federico y el comercio regional en pleno fueron magnificamente bien vistos por sus homologos de allende la frontera y por gobernandtes norteamericanos a tal grado que la ciudad de Chihuahua fue sede de una reunion a la que asistieron congresistas, senadores y comerciantes norteamericanos, asi como el gobernador Fernando Foglio Miramontes y su gabinete, todos los cuales estuvieron en un memorable banquete dado en el hotel Palacio Hilton.  Como personalidad destacada en aquella cena se conto, por parte de la representacion americana, al senador Dennis Chavez, de Texas, un politico muy conocido en Chihuahua y alli estuvo también el brillante empresario don Luis Laguette Terrazas.

 

Fue precisamente el señor Laguette a quien correspondio ofrecer el discurso de broche de oro.  Su alocucion fue en ingles –“No me lo pidan en español, porque no se armarlo asi”, recuerda don Federico Fraga-, de una enjundia tal, que al termino de aquella reunion los americanos expresaron:  “después de las palabras de donLuis Laguette no nos queda nada por decir en las relaciones México-Estados Unidos, por su notable grandilocuencia”.

 

Ligo a Don Federico Fraga una cercana ralacion con los gobernadores Fernando Foglio Miramontes y Oscar Soto Maynez.  En la transmision de poderes del primero al segundo, toco a don Federico otorgar la medalla de oro a Foglio, “en virtud de sus meritos hacia la sociedad y sobre todo por haber sido la unica administracion gubernamental que ha cooperado con la iniciativa privada para la construccion de local propio” –se refiere al inmueble de las calles Morelos y Segunda-.  Seguido, don Federico desayunaba con el candidato Soto Maynez, el cual llego a pedirle consejos para, de llegar al poder, cristalizarlos.

 

-¿Qué podre hacer para ganarme a los chihuahuenses dada mi baja popularidad?

-le inquirio Soto Maynez en uno de esos dialogos.

 

-Mire, licenciado.  Construya la carretera a Cuauhtemoc, via de comunicación que en verdad urge.  Luego, instaure un sistema para dotacion de vivienda a los trabajadores

-respondioel señor Fraga.

 

De esas dos sugerencias, solo la primera se hizo realidad.  De ahberse concretado la segunda, Soto Maynez hubiese sido pionero en el país enlo que toca a casas de interes social.

 

Una de las acciones al frente de Canaco, en 1950, que se gano el reconocimiento de todos los socios fue cuando, recién asumio la gubernatura Soto Maynez, hubo una significativa alza a los impuestos pero de manera especial con gravamenes a los comerciantes de origen arabe en la ciudad.  En esta ocasión la Cámara se opuso a los designios oficiales con tanta tenacidad, que finalmente se dio marcha atrás y admitio el gobierno que la medida era “discriminatoria”.

 

Empero, fue esa amistad con Soto Maynez la que acarreo a don Federico una serie de intrigas que finalmente lo llevaron a renunciar a la Presidencia de la Cámara en marzo de 1951.

 

El señor Fraga fue socio fundador del Club de Leones de Chihuahua y del Sembradores de la Amistad.  Como otro de sus muchos exitos en materia de negocios fue el primer representante de la casa aseguradora “Monterrey, Compañía de Seguros”, en  1958, negociación que a la fecha ostenta un impresionante desarrollo.

 

Estuvo casado durante 40 años con doña Luz Olea , a quien el destino llamo hace tres lustros.  Es padre de Luz de Lourdes Fraga de Cortazar, de Maria del Carmen Fraga de Carrasco, de rosario F. De Terrazas, de Maria Luisa F. De Colunga y de Federico Fraga Olea, desafortunadamente fallecido hace 5 años.

 

Retirado de toda actividad, don Federico Fraga aes a sus 81 años, un amente de la buena literatura de todos los tiempos, de todos los autores y de todas la nacionalidades; pero se declara un ferviente lector y admirador del pronista frances Honorato de Balzac, asi como del hispano Benito Perez Galdos, cuyos “Episodios Nacionales” no dejan de maravillarlo.  Y “los achaques de la edad”, como el le llama a sus dolencias,  no obstante para que don Federico siga siendo el ameno conversador de siempre,  “no importa que este rodeado d eun cumulo de frascos de medicinas y este enfundado en ropa de descanso”.

Tomado del libro "EL COMERCIO EN LA HISTORIA DE CHIHUAHUA" edicion 1991